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Entrevista JUAN URDAY MANRIQUE

"Nuestra memoria frágil es el resultado de la falta de lectura"

El ganador del concurso El Maestro que Deja Huella, organizado por Interbank, reflexiona sobre la educación y la responsabilidad social de la empresa privada en este contexto

Por Luis Felipe Gamarra

No podría dejar de clasificar como héroe, aunque no es un luchador callejero que pelee por la justicia. No supera el metro cincuenta, y sus bigotes dicen mucho, como su mirada cándida, sus gestos amables y su manera pulcra de vestir, a pesar del intenso calor y la garúa constante. Existe una habilidad sobrenatural que lo define: Urday es capaz de devolverle el significado a las palabras. En veinte años como maestro, ha recuperado las de 'maestro', 'compromiso' y 'responsabilidad', solo por citar algunas.

Lamentablemente, como todo héroe, posee un némesis: su salario. Urday gana S/.1.200, de los que el 70% está comprometido. En dos años dejará el magisterio, a pesar de su compromiso con las alumnas del colegio Nuestra Señora de Las Mercedes, Puerto Maldonado (Madre de Dios). En noviembre del 2007 ganó el concurso El Maestro que Deja Huella, organizado por Interbank, por una innovación pedagógica que le devolvió a sus alumnas el significado de la palabra 'lectura'.

Hace 20 años terminó la carrera de Derecho, pero la dejó porque aprendió que la justicia no está del lado de los más desamparados. Natural de Chuquibamba, Arequipa, cruzó las montañas para llegar a Madre de Dios. Allí se hizo maestro.

¿Por qué en vez de protestar, como la mayoría de maestros del Sutep, usted se quedó con sus alumnos buscando una salida a la falta de lectura?
No puedo ser indiferente a las demandas del magisterio, pero soy consciente de que la principal responsabilidad del docente es con sus alumnos. Yo acabé la carrera de Derecho, pero terminé como profesor porque es algo que me apasiona. Falta esa misma voluntad por parte de la mayoría de docentes. Pero no se podría ser indiferente con un profesor que gana S/.1.200 al mes. Yo he sido administrador de educación y un día me tomé la molestia de revisar las planillas para ver cuántos maestros tenían vendidos sus sueldos por necesidad. Y me di con la sorpresa de que más del 70% de profesores tenía vendido el íntegro de sus salarios.

¿A qué se refiere con profesores que venden sus sueldos?
A que los maestros se prestan dinero de prestamistas, usureros o hasta de una bodega y les venden su sueldo por dos o tres meses, que a veces se convierten en tres o cuatro porque te cobran intereses. Si usted revisa las planillas de los maestros, ahora ninguno gana S/.1.000. Todos solo reciben entre S/.300 o S/.400. Lo demás está comprometido con cuentas para la casa, préstamos para vivienda, viajes, salud. ¿Se imagina vivir con el 30% de su salario todos los meses? Eso es frustrante. Tenemos que dedicarnos a otras actividades para sobrevivir. Eso está pasando ¿Qué hace un maestro con S/.300? Ya no queda tiempo para pensar en innovación.

Como maestro, ¿en qué consiste una innovación educativa?
Significa voluntad. Para comenzar, debes identificar un problema. En el Perú existe una falta de lectura. Jóvenes que no leen. Si le preguntamos a un adulto cuántos libros lee al año, este contestará que uno o ninguno. Por lo tanto, tenemos profesionales con un nivel bastante por debajo del promedio. Ante este problema me puse a analizar y vi una alternativa pedagógica, una innovación. Me pregunté: ¿Por qué no lee un estudiante? ¿Por qué no lee un adulto? Descubrí que es porque al alumno se le impone. En tercero de media, por currículo del Ministerio de Educación, los alumnos deben leer "La Divina Comedia" una obra para chicos de quinto, pero el alumno, por miedo a la nota, al castigo, tiene que leer. Cuando termine el año nunca más va a agarrar un libro porque sale traumado. Este proyecto busca corregir ese problema.

¿Cómo nace la idea de pedirle a sus alumnas que recopilen las leyendas, fábulas y relatos de Madre de Dios?
Primero me pregunté: ¿Cómo debo llegar al estudiante? Es lo más difícil. Buscar si el problema son ellos o soy yo. Para eso, el mejor material son los alumnos, porque los tienes todos los días y sabemos dónde fallan o dónde estamos fallando nosotros. Allí comienza la investigación. No se trata de dar la cátedra e irse. Recordé que de niños nos encantan las historias, pero de grande ya no. Papá, mamá o los abuelos nos contaban cuentos antes de dormir, relatos que incluso de viejos seguimos acordándonos. Entonces busqué la manera de recuperar ese mismo sentimiento.

¿Fue difícil encontrar eco entre el director del colegio y los padres de familia?
El apoyo económico y moral de los papás y del colegio fue fundamental. Los papás sabían que sus hijos no leían. Entonces los reuní y me dijeron que sentían que sus hijos no rendían. Es falso que los papás no sean conscientes de los problemas de la falta de lectura. El director aprobó el proyecto y eso significó un aporte económico del colegio y los padres de familia. Primero comencé con tres secciones. Me percaté de que la mayoría de mis alumnas son de distintas comunidades de Madre de Dios, de comunidades a 20 o 30 kilómetros de Puerto Maldonado, donde todavía viven 30 o 40 familias, de lugares lejanos como Monte Salvado, Alegría, Tres Islas, Loboyo, Infierno o Bajo Tambopata.

¿Cómo dirigió la parte operativa del proyecto?
Sin perjudicar la labor pedagógica, nos dimos tiempo. Nos encontrábamos en un micro a las 8:00 a.m. con 10 o 20 alumnas, y, como si se tratara de reporteras, con grabadora en mano, íbamos a entrevistar a las personas más ancianas de cada comunidad nativa que elegimos. Un sábado fuimos a Tres Islas y las señoritas iban entrevistando a miembros de familias y a los más antiguos, preguntándoles acerca de qué anécdotas, cuentos o leyendas recordaban. Nos tomaba tres horas cada recorrido. Los lunes poníamos la grabadora en el centro de la clase para escuchar la narración y anotar lo que escuchábamos. Para darle el toque literario, las junté en grupos, para que cada una contara cada historia con las palabras adecuadas. Después de seis meses plasmamos los 50 cuentos inéditos de la selva.

¿Cómo lo tomaron sus alumnas, los padres de familia y los demás maestros?
Se hizo como una cadena. Otros maestros aportaron con más historias, se generalizó. Maestros de comunidades lejanas venían con más historias, incluso padres de familia que querían aportar. Por parte de las chicas, esto les enseñó mucho, acerca de sus orígenes, su comunidad, su país. El libro que tenemos entre manos lo han escrito ellas. Todavía nos falta plasmar la parte crítica y analítica. Pero ver que las alumnas de otros colegios se llevaban los libros es todo un orgullo. Teníamos 100 libros, me quedan 40. Esto ha despertado a las alumnas.

¿Existe una posibilidad de que el Ministerio de Educación recoja esta innovación educativa?
No lo sé. El ministerio debería tener una dependencia que recoja las innovaciones de miles de maestros del país. No todos somos unos comechados y ociosos, y no creo ser el único maestro que trabaje por sus alumnos. Las mejores innovaciones deberían pasar año a año a formar parte del currículo. Si no fuera por este concurso, nadie se entera de lo que he hecho. ¿Imagina cuántos maestros deben estar innovando y nadie se entera? No le pedimos al ministerio que haga cosas nuevas, sino que por lo menos recoja lo que estamos haciendo.

¿Ha visto los trabajos de otros profesores para saber de la calidad de sus innovaciones?
Existen buenos trabajos, como también regulares y malos. Pero cuando hay un aliciente, cualquier persona trata de hacer mejor las cosas. La actividad privada, si la pública no lo puede hacer, debería dar premios a los profesores que logren que sus alumnas tengan altos coeficientes en matemáticas, como sucede en EE.UU. Pero no, en vez de eso se nos insulta. Para el Estado sería una inversión, para la empresa privada serían mejores profesionales, mejores recursos humanos.

¿Qué problemas cree que tenemos como sociedad por culpa de la falta de lectura?
Nuestra memoria frágil es el resultado de la falta de lectura. Olvidamos porque no leemos. La mente es cultivable, más culta, para ser mejor peruano, mejor votante, más intelectual, nadie nos va a engañar. La falta de lectura nos deja como tara a jóvenes que en la mejor época de su vida se dedican a cosas como la droga y la delincuencia. Pero la lectura está allí. Solo falta enseñarla mejor, esa es nuestra responsabilidad como docentes. El alumno debe elegir, desde "La Caperucita Roja" hasta "El señor presidente", ambos textos poseen un análisis crítico y tienen el mismo contexto, el mismo objetivo.

¿Qué le diría a su hijo si quiere ser maestro como usted?
Que lo piense cinco veces, y si aún así quiere hacerlo, que lo haga bajo su propio riesgo.

Docentes en una trinchera
¿Qué le sugeriría al ministro de Educación para mejorar la enseñanza en el Perú?
Que trabaje con nosotros. El maestro tiene la experiencia, no los ministros ni los que opinan sobre educación. Somos los maestros los que batallamos día a día con los alumnos, como soldados en una trinchera. Necesitamos alicientes. Si el maestro ganara S/.2.000, se dedicaría íntegramente a la educación, a investigar. Este concurso ha despertado interés. Este año van a ser miles los participantes. Quién no quiere ganar dinero, tener un automóvil. Para ganar estos premios habría tenido que trabajar cinco o seis años, con mucho sacrificio.

¿Está de acuerdo con la capacitación de los maestros?
Es importante, la ciencia avanza y tenemos que ir a la par con eso. Lamentablemente, por culpa de cuestiones políticas, comunistas, apristas, de todo, no podemos ponernos de acuerdo.

LA FICHA
Nombre: Juan Urday.
Profesión: Abogado.
Edad: 50 años.
Situación familiar: Casado, con dos hijos.
Cargo: Profesor de tres salones de secundaria.
Organización: Colegio Nuestra Señora de las Mercedes, ubicado en Puerto Maldonado, Madre de Dios.
Lugar de nacimiento: Provincia de Chuquibamba, en Arequipa.
Sobrenombre: Sus alumnas lo llaman 'El Aventurero'.

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