Por Corresponsales
Por lo visto hasta el momento, nadie en el Gobierno había previsto que las lluvias que en los últimos días azotan el norte y nororiente del Perú iban a ser tan violentas. Solo así se explica la lentitud de la reacción de los estamentos encargados de dar ayuda frente a estas situaciones. Sin embargo, lo que sí parece estar funcionando son las precauciones que se están tomando para afrontar las heladas y los friajes que se prevén afecten la zonas altas de la sierra central y sur.
De acuerdo con reportes recibidos ayer en este Diario, aún es crítica la situación de aquellas personas que quieren viajar de las ciudades de Jaén, Bagua y Chachapoyas hacia la costa y viceversa, pues la carretera Fernando Belaunde ha sido afectada por unos 80 huaicos. Los puentes aéreos tendidos para ayudar a la población no se dan abasto frente a tanta demanda.
La ruptura de las carreteras ha repercutido también en el precio de los productos de primera necesidad y del combustible en las localidades de Cajamarca y Amazonas, así como también en la sierra de Piura.
Los poblados de la costa, si bien ya no soportan aguaceros, ahora tienen que lidiar contra las inundaciones debido a que los ríos se desbordan como consecuencia de la gran cantidad de agua que trasladan, pues las represas ya no tienen capacidad para almacenar más líquido.
La selva no escapa a los problemas. Según se informó, Ucayali se encuentra incomunicado desde hace tres días por vía terrestre luego de las intensas lluvias, que caen en la provincia del Padre Abad, lo que ha causado huaicos y el aumento del caudal del río Yurac. Incluso hubo temor de desborde entre los pobladores de Aguaytía.
La zona más afectada es el sector de La Chancadora, a la altura del kilómetro 458 de la carretera Federico Basadre, entre Tingo María y Aguaytía, donde una plataforma de unos 800 metros ha sido destruida por las fuertes corrientes de agua del río Yurac y los huaicos.
Ante esta situación, las empresas constructoras Andrade Gutiérrez, Camargo, el Gobierno Regional de Ucayali y la Municipalidad del Padre Abad trabajan rehabilitando la vía que se ha tornado en la más peligrosa.
Los más sufridos son los transportistas de frutas y verduras que han perdido su carga. Algunos pasajeros arriesgan sus vidas para tratar de llegar a sus destinos.
Los pasajeros se quejan de que cuando en las empresas de pasajeros en Lima, Huánuco y Tingo María les venden los pasajes les informan que la vía está libre, pero cuando están en la zona de los huaicos simplemente los dejan a la deriva y nadie quiere asumir los gastos ni las pérdidas que esto produce.
COMENTARIO DEL EDITOR
MARTÍN HUANCAS CHINGA. Editor de Perú
Y hasta hoy no aprendemos
Al ver cómo las lluvias hacían daño al norte del país recordamos los fenómenos de El Niño de 1983 y 1998 y nos dispusimos a evaluar qué tanto aprendimos los peruanos de esas lecciones.
Lamentablemente la respuesta es nada. Hagamos un resumen de las lecciones que no tomamos en cuenta.
Comencemos por las represas. Tanto en 1983 como en 1998 se dijo que los reservorios del norte habían perdido capacidad de almacenaje debido a la acumulación de sedimentos. Ninguna autoridad regional ni nacional se tomó el trabajo de limpiar esas presas y ahora el agua que tanto necesitamos para el agro discurre libremente hacia el mar.
En 1983 y 1998, las carreteras fueron destrozadas por los ríos y las quebradas, pero aún así las nuevas vías construidas en la sierra de Piura y especialmente la carretera Fernando Belaunde han quedado destrozadas. ¿Los que supervisaron esas obras no tomaron en cuenta el recorrido de las quebradas que se forman en períodos lluviosos o alguien quiso ahorrarse un dinerito?
Ciudades como Piura y Sullana quedaron destrozadas tras los dos fenómenos de El Niño debido al mal estado de sus sistemas de alcantarillado. Sin embargo, bastaron unos días de lluvias para que la emergencia volviera a presentarse. ¿Qué hicieron los alcaldes desde aquel entonces?
¿Ahora aprenderemos la lección o seguiremos sufriendo por nuestra dejadez?
Se preparan para afrontar heladas
El Ministerio de Agricultura destinó 50 millones de soles para mitigar los daños que pudieran causar las heladas en las zonas altoandinas del país.
El ministro Ismael Benavides hizo este anuncio en las alturas de la provincia cusqueña de Canas, adonde viajó para constatar los efectos ocasionados por la helada a los cultivos de papa y hortalizas.
En las comunidades campesinas de Pampamarca, Yanaoca y Túpac Amaru también inauguró los 20 primeros cobertizos de 16.000 que se entregarán a escala nacional para proteger al ganado de las inclemencias de la naturaleza.
Benavides indicó que su portafolio, a través del Programa Nacional de Manejo de Cuencas Hidrográficas y Conservación de Suelos, ha iniciado un plan de atención a las comunidades que han comenzado a sufrir los efectos de las heladas.
El ministro llegó a la provincia de Canas acompañado por los empresarios José Chlimper, Pablo Bustamante para conocer algunos proyectos productivos que permiten a las comunidades organizarse para salir al frente de la adversidad, contando con el apoyo económico de entidades privadas.
MÁS DATOS
4Un huaico que cayó a la altura del kilómetro 946 de la Panamericana Sur, en el distrito de Vítor, ocasionó la interrupción de la vía por cinco horas.
4Unas 200 unidades de transporte, entre ómnibus de pasajeros, camiones de carga y automóviles particulares, quedaron varadas en la zona.
4El meteorólogo Eduardo Alva León, de la Sociedad de Meteorólogos del Perú, dice que estas lluvias son consecuencia de un fenómeno atípico de El Niño, pero que, a pesar de haberlo pronosticado, ninguna autoridad le hizo caso.