La infertilidad masculina
En tiempos en los que la infertilidad era achacada a la mujer, el doctor Gustavo Gonzales (decano de la Facultad de Ciencias y Filosofía de la UPCH) empezó a investigar en el campo de la andrología, la ciencia que estudia la reproducción masculina, descubriendo una serie de secretos. Hoy es uno de nuestros científicos de mayor producción.
¿Cómo se inició en el tema de reproducción?
En el año 1977 me impactaron los cursos de endocrinología de los profesores Juan Coyotupa y Róger Guerra García, especialistas en reproducción, por lo que escogí ese campo para mi carrera. Antes mi tesis de maestría había estado relacionada con el crecimiento en los nativos de altura. Demostramos que hay un ciclo vital que se llama somatopausia, que es la disminución de la hormona del crecimiento, asociada por muchos científicos con el envejecimiento. Luego, en mi tesis de doctorado estudié el rol de la vesícula seminal sobre la infertilidad masculina. Demostramos que esa vesícula produce el 60 por ciento del líquido seminal. Tema que había sido abandonado por la mayoría de científicos.
¿Usted también ha investigado los problemas con la próstata?
A partir de los 50 años, el 50 por ciento de los hombres sufre de hiperplasia de la próstata, produciendo una obstrucción de las vías urinarias, lo que afecta la calidad de vida de los hombres. Hasta ahora, esto se ha solucionado con cirugía, pero ésta tiene efectos colaterales, como la eyaculación retrógrada, y además la próstata vuelve a crecer. Eso ha motivado la búsqueda de medicamentos. El más conocido es el finasteride, el que inhibe la conversión de los andrógenos a las sustancias más activas, facilitando que la próstata se reduzca y disminuyan los síntomas. Sin embargo, al bloquear los andrógenos, se bloquea el deseo sexual y se produce impotencia.
Han estudiado los efectos de algunos productos naturales.
En animales y hombres. Hemos estudiado la vizcacha, una especie nativa de la familia de la chinchiya y el cobayo. Y hemos estudiado la maca, una planta que crece a 4 mil metros en el centro del Perú, siendo hasta ahora imposible replicarla con sus propiedades en otro lado del mundo.
¿Y respecto a la próstata?
En el mundo hay una serie de investigaciones sobre productos naturales para disminuir el tamaño de la próstata. Nosotros hemos descubierto que una variedad de la maca, la maca roja, reduce el tamaño de la próstata en las ratas con hiperplasia de próstata, sin afectar las vesículas seminales. En cambio, el finasteride, les reduce la próstata y también las vesículas seminales.
¿Cómo van las investigaciones?
Estamos estandarizando la maca para luego hacer un proceso más elaborado. Luego se debe probar las propiedades biológicas de cada lote. En el centro, la gente consume entre 50 y 60 gramos de maca. Hace falta un estudio para ver si las comunidades que consumen maca roja tienen menos problemas de hiperplasia, pero los laboratorios nacionales no tienen recursos para completar esas investigaciones. Por otro lado, la maca debe ser consumida hervida, algo que a la gente se le hace difícil por su ritmo de vida y tiende a tomar cápsulas de 500 mg, cuyo contenido muchas veces es dudoso.
Se dice que el deseo sexual está en el cerebro.
Así es. Los gametos no tienen nada que ver con el deseo. Uno puede tener deseo sin cópula. Pero para la reproducción, es necesario el deseo, y el orgasmo es una recompensa a la cópula.
¿La menopausia en las mujeres disminuye el deseo?
Si baja la testosterona disminuye el deseo sexual. La testosterona es la que produce deseo sexual tanto en el hombre como en la mujer.
¿Cuáles son sus planes para el futuro?
Consolidar el resultado de las investigaciones para que sean beneficiosas para la población. Eso es importante para lograr una buena percepción de quienes toman las decisiones. Aunque uno haga cosas básicas, se tiene que saber hacia dónde se va. Luego tenemos que dinamizar el laboratorio, para que haya continuidad en el tiempo.
Modesto Montoya