8:15 | El colombiano se sintió feliz de poder cantar en 'el templo de la música', como sus ídolos Bruce Springsteen, John Lennon y los Rolling Stones
Nueva York (Agencias).- Con un llamamiento a la paz, el repudio a la violencia y una actitud que osciló entre el éxtasis y el desparpajo, Juanes hizo vibrar al Madison Square Garden al inaugurar oficialmente el jueves su anticipada gira "La vida" y cumplir su sueño de cantar en el mismo escenario que algunos de sus ídolos.
El astro colombiano del rock reafirmó con su carisma, su sensibilidad y su música que merece el sitial que se ha ganado como cantautor y activista, y no desmereció seguir los paseos de sus ídolos que, según dijo, lo precedieron en el Garden, "el templo de la música", como Luciano Pavarotti, Bruce Springsteen, John Lennon y los Rolling Stones.
Desde los primeros acordes de su éxito "A Dios le pido", con el que abrió el espectáculo, Juanes mantuvo al público de pie y coreando más una veintena de canciones que incluyeron éxitos como "Mala gente", "Fotografía", "Volverte a ver", "Bailala", "Me enamora", "La vida es un ratico", "Sueños" y por supuesto "La camisa negra".
Pero la emoción y el amor no fueron un mero recurso escapista para sus "fans", a quienes recordó el conflicto que conmueve su país con Venezuela y Ecuador por un ataque militar colombiano a un campamento de las guerrillas FARC en territorio ecuatoriano.
"Esta noche como colombiano quiero extender mi mano derecha y abrazar a todos mis hermanos ecuatorianos. Quiero extender mi mano izquierda y abrazar a todos mis hermanos venezolanos. Y a mis hermanos mexicanos, dominicanos, cubanos, puertorriqueños, salvadoreños, costarricenses", dijo Juanes en su faceta de activista. "Como ciudadanos sólo nosotros podemos consolidar una sola bandera: la de la paz muchachos".
Uno de los momentos más emotivos, y uno de los poquísimos en que el público permaneció callado, fue cuando Juanes interpretó "Minas piedras" mientras en dos grandes pantallas se proyectaban imágenes blanco y negro de víctimas de minas anti-personales capturadas por la lente del fotoperiodista Gervasio Sánchez, quien se ha pasado las últimas dos décadas documentado conflictos bélicos.
La hora del desparpajo sobrevino cuando el popular cantante olvidó parte de la letra de "Mentira" y con presencia escénica admitió que "se me olvidó la letra y me tocó improvisar". El público le regaló una ovación.
El sonido fue excelente, el arreglo de luces elegante y la escenografía, con una estructura de luces con seis brazos en el centro y dos grandes pantallas a los lados y una más pequeña al fondo, fue lo suficientemente sencilla como para no opacar al protagonista.