19:08 | Salvo algunas manifestaciones pacíficas, la llama recorrió la capital argentina tal como estaba programado. Las autoridades habían dispuesto un amplio dispositivo de seguridad, con 2.700 efectivos y 3.000 colaboradores
Buenos Aires (DPA).- El relevo de la antorcha olímpica por las calles de Buenos Aires fue una fiesta popular sin incidentes que enturbiaran su paso por la única ciudad hispanoparlante de los 137.000 kilómetros que recorrerá la llama antes de llegar a los Juegos Olímpicos Beijing 2008.
"La ceremonia fue un éxito", celebró el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, una vez que la ex tenista Gabriela Sabatini encendió el pebetero olímpico en el final de la visita de antorcha a la capital argentina, antes de partir hacia Dar Es Salaam, Tanzania.
Sin esconder la antorcha al público, las autoridades locales habían dispuesto un amplio dispositivo de seguridad, con 2.700 efectivos y 3.000 colaboradores, para evitar que se reiteraran las protestas contra la política de derechos humanos de China como en las escalas previas en Londres, París y San Francisco.
El tranquilo paso de la antorcha por la capital argentina sorprendió en medio de la crisis que atraviesa el olimpismo, tal como lo definió el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, y los amplios temores a que en Buenos Aires se reiteraran los incidentes que sacudieron al movimiento olímpico.
Durante el trayecto de la antorcha durante dos horas y media por las calles de Buenos Aires solo se vieron algunos carteles con la leyenda "Free Tibet" (Tíbet libre). Y antes del inicio del trayecto, las agrupaciones Free Tibet y Relevo de la Antorcha de los Derechos Humanos marcharon pacíficamente hacia la histórica Plaza de Mayo para expresar su repudio a la política de derechos humanos de China.
Por otra parte, la numerosa comunidad china en Argentina tiñó de rojo las calles al salir a acompañar a la tea olímpica con banderas de su país. Solo hubo una pequeña refriega entre activistas pro Tíbet y miembros de la comunidad china, en la que tuvo que intervenir la policía pero sin pasar a mayores.
Más allá de este pequeño incidente, la ciudad se vistió de los colores olímpicos para vivir el paso de la antorcha como una fiesta, que incluyó el típico lanzamiento de papelitos desde los edificios del centro de Buenos Aires.
El trayecto de la llama
El camino del fuego olímpico comenzó tras un acto en la Costanera Sur, a orillas del Río de la Plata, en el que el bailarín clásico Iñaqui Urlezaga interpretó tangos del célebre autor Astor Piazzolla.
El velerista y medallista olímpico Carlos Espínola recibió a las 14:37 horas (17:37 GMT) la antorcha de manos del jefe de gobierno porteño, e inició el trayecto de poco más de 13 kilómetros a través de la capital argentina.
En un principio se había pensado en que el ex astro del fútbol Diego Armando Maradona fuera el primero en portar la antorcha olímpica, pero sus compromisos en México le impidieron estar en la capital argentina.
En medio de la posta, la antorcha olímpica llegó a las aguas del Río de la Plata, donde fue trasladada en botes a remo de ocho con timonel por remeros olímpicos a través de los diques del barrio porteño de Puerto Madero.
Cerca de 80 relevistas portaron la llama olímpica hasta que Sabatini, ganadora de la medalla de plata en Seúl 88, arribó al Club Hípico Argentino, última estación en Buenos Aires del "viaje de la armonía", tal como lo definió el presidente del COI.
La antorcha recorrerá 21 ciudades del mundo y más de 100 en China hasta llegar a Beijing.