15:10 | Tras rechazar un recurso, el tribunal dictaminó que la pena de muerte no viola la Constitución
Washington, EE.UU. (DPA).- La Corte Suprema de Estados Unidos declaró hoy legal el uso de la inyección letal para ejecutar a presos condenados a la pena capital. El anuncio del dictamen coincide con la visita a la Casa Blanca en Washington del Papa, Benedicto XVI, un férreo detractor de la condena a muerte.
Según los expertos, las ejecuciones aplazadas en varios estados norteamericanos podrán llevarse a cabo a partir de ahora utilizando este método. En setiembre pasado se suspendieron las ejecuciones hasta conocer el fallo, que contó con siete magistrados a favor y dos en contra.
En concreto, el tribunal se ocupó de dos condenados a muerte en Kentucky, que no rebatían el veredicto del proceso, sino el método de ejecución. Argumentaban contra la inyección letal que está compuesta por tres químicos diferentes que causan la tortura durante la ejecución, lo que a su vez viola la Constitución por crueldad en el castigo.
Los jueces de la corte no consideraron apto el argumento y señalaron que los demandantes no habían demostrado de forma convincente que el riesgo de dolores en caso de que fallara el uso de una inyección supusiese un castigo horrendo, citan los medios locales, que se remiten al escrito firmado por el presidente de los magistrados, John Roberts.
Según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte en Washington, con la sentencia de hoy no se descarta el recurso contra la inyección en otros estados norteamericanos.
Durante una ejecución con la inyección letal se inyectan al reo tres químicos: el primero es un medicamento para anestesiar, luego un compuesto para paralizar los músculos menos el corazón y finalmente un tercer químico que conduce a la inactividad total.
Los presos en Kentucky expusieron en su demanda que en varias ejecuciones de Estados Unidos, que se prolongaron durante 30 minutos, se podían percibir indicios de fuertes dolores por parte de los ejecutados.
Presentaron además estudios científicos que certifican que los condenados podían morir de forma tortuosa y ser plenamente conscientes de ello si la primera dosis del químico para anestesiar no era lo suficientemente fuerte. Paralizados por el segundo compuesto, los reos ni siquiera pueden gritar de dolor.
En un vista oral los jueces del Supremo abordaron hoy el tema de si se corresponde aplicar la pena de muerte a los violadores de menores. Su veredicto se dará a conocer dentro de unos meses.
El caso en cuestión es el de Patrick Kennedy, de Louisiana, uno de los cinco estados norteamericanos que permite la imposición de la pena capital en el caso de violación de menores. Sin embargo, desde 1964, en Estados Unidos sólo son ejecutados los asesinos. Kennedy fue condenado a muerte por la violación de su hijastra de ocho años, a la que además causó graves lesiones. Los jueces deberán decidir ahora si la aplicación de la pena de muerte también es constitucional en este caso.