9:56 | Solo es una cuestión de tiempo que surjan epidemias. Miles de sobrevivientes tienen heridas infectadas, diarrea y fiebre
Rangún (DPA).- Hombres con heridas y manchas azules se encuentran por doquier, pero son de los más afortunados en el delta del Irrawaddy en Myanmar (antigua Birmania), la región donde el ciclón Nargis golpeó con más fuerza hace 10 días. Allí no hay nada: ni electricidad o agua ni medicamentos suficientes.
Muchas víctimas no han comido durante días y están traumatizadas. El agua se ha salado por las inundaciones y los cadáveres siguen amontonándose entre los matorrales. Es una pesadilla.
Las epidemias pueden provocar ahora aún más muertes y hacer ascender la cifra de víctimas por encima del balance del tsunami que afectó el sur de Asia en el 2004, temen los cooperantes, que aseguran que hay que tratar urgentemente la diarrea, la fiebre y heridas de los afectados.
El delta en la costa sur del país se asemeja a un gigante terreno baldío de lodo. "La situación está totalmente fuera de control", informa el doctor Saw Simon Tha en un hospital donde los pacientes se encuentran apiñados y con frecuencia muchos medio inconscientes en el suelo, como mostraban las imágenes tomadas en secreto por la emisora británica BBC.
Muchos hombres llegan con huesos rotos y con heridas gravemente infectadas. "Tenemos innumerables pacientes y ningún medicamento", explica el doctor.
La organización Médicos sin Fronteras, que está presente en Myanmar desde 1992, se encuentra activa con unos 100 cooperantes en el delta y ha logrado acceder a unas 50.000 víctimas. La región es difícilmente accesible.
Primero se transportan en camiones toldos, arroz y equipamiento médico y después llegan los cooperantes en barcos, seguidos de los que llegan en motos, a la región. "Todo debe ir lo más rápidamente posible", explica la vicecoordinadora del programa Juli Niebuhr en Rangún. Los bienes de ayuda llegan a los más afectados del delta, asegura.
Durante todo el día se cortan toldos en Rangún para llevarlos después a la región más afectada. Lo que Niebuhr escuchó hasta ahora de sus compañeros del delta suena desolador. "Muchos pueblos están totalmente inundados. En muchos casos solo sobrevivieron entre cinco y diez habitantes. En las regiones que no están inundadas, los daños por la tormenta son grandes. Hasta ahora no hay signos de epidemias, pero el riesgo existe", asegura.
En el delta, sin embargo, la situación podría empeorar aún más. Los meteorólogos pronosticaron fuertes lluvias para esta semana. La organización Oxfam cree que solo es una cuestión de tiempo que surjan epidemias. "Probablemente han muerto más de 100.000 personas y todo indica en una nueva catástrofe que podría multiplicar por 15 esa cifra", opina la directora de la organización para la región de África oriental, Sarah Ireland, desde Bangkok.
Allí y en la ex capital birmana Rangún, muchos cooperantes esperan desde hace días poder arrimar el hombre. Uno de ellos es el médico Gerald Ripberger, del equipo de reconocimiento de ayudas a accidentes de los Johannitas que conoce los peligros que existen en las zonas de catástrofes.
"La humedad y las temperaturas aumentan el número de bacterias", comenta el médico, de 33 años. Las heridas pueden infectarse y los medios contra las infecciones son tremendamente importantes. Además, se necesitan transfusiones, mientras las diarreas son especialmente importantes en el caso de los bebes.
La junta militar de Myanmar se encuentra totalmente en el punto de mira, porque obstaculiza o no permite la entrada de cooperantes extranjeros en el país. Las organizaciones que ya estaban allí presentes antes del ciclón lo tienen algo más fácil. Para no poner en peligro sus proyectos, los cooperantes se mantienen al margen del debate político y trabajan sin llamar la atención con las personas cualificadas locales, que pueden moverse libremente y sin barreras idiomáticas en el país.
En Rangún muchos habitantes se muestran, mientras tanto, ingeniosos: una dueña de hotel ha puesto una caja de donativos para los trabajadores que fueron víctimas del temporal.