11:19 | Los hallazgos arqueológicos más importantes de nuestra historia y toda su aventura han tenido siempre espacio en El Comercio. Aquí los reseñamos
Por David Hidalgo Vega
Quizá uno de los más detallados registros arqueológicos tenga el aspecto de una pila de periódicos antiguos. Una revisión minuciosa de El Comercio dará cuenta de ciudades perdidas apenas fueron encontradas, de cementerios reflotados tras excavaciones espontáneas, de monumentos de piedra, artefactos de barro y oro, y del orgullo por los ancestros o la infamia por los traficantes de siempre. En estas páginas se ha celebrado desde el descubrimiento de Vilcabamba y exquisitos palacios en Chachapoyas hasta el desentierro del Señor de Sipán o las ruinas de Caral. Durante décadas ha resonado aquí el reclamo por la protección de Kuélap y el valor de las líneas de Nasca. En algunos días se cumplirá un año más del descubrimiento oficial de Machu Picchu. El centenario se acerca en medio de un apogeo de tesoros recuperados: momias intactas, nuevas líneas inexplicables sobre la tierra, petroglifos, ídolos, templos más antiguos de lo que parecía posible. Cada hallazgo ha tenido espacio en esta bitácora del pasado.
El imaginario nacional se alimenta de titulares. Cuando se cumplió medio siglo del descubrimiento de la mayor ciudadela inca, la primera plana de este Diario reclamaba un congreso de arqueólogos para darle sentido a un episodio trascendental. "Hasta ahora los expertos están al margen de la celebración. Se ha olvidado el verdadero homenaje", advertía en 1961. Aunque el hijo del descubridor llegó en medio de la pompa oficial, todavía fue necesario explicar a los lectores la trascendencia de un hecho que cinco décadas atrás había marcado la historia del país. "El 24 de julio de 1911 [] Hiram Bingham, acompañado por el indio Melchor Arteaga, conductor de un tambo en el sitio llamado Mandor Pampa, y luego por un niño cuyo nombre la historia no ha recogido (pero que, probablemente, debe vivir), realizó el hallazgo máximo de nuestra arqueología y uno de los más importantes del continente: el de la ciudadela afirmada a la cresta del espolón que parte de la gran montaña Machu Picchu (de allí el nombre) y remata en la aguja del Huayna Picchu" (sic).
La fascinación de científicos y aventureros por las ciudades perdidas puede ser rastreada en estas páginas. El 31 de mayo de 1953 se anunció el posible conjuro de un mito: "Se habría encontrado la ruta al misterioso Paititi", decía la nota principal. La información había sido obtenida por un equipo que viajó a la boca del Manu con ansias de aventura. "El explorador (Jorge) Althaus ha obtenido un sensacional dato de los indios piros para llegar en una próxima expedición a la fabulosa ciudad de Paititi", se indicaba. Semejante urbe, sin embargo, no fue ubicada. Todavía es la quimera de arqueólogos y cazafortunas.
Aventuras como esa marcaron una época, el apogeo de los exploradores. Ese mismo año, el famoso arqueólogo Víctor Von Hagen, autor de varios libros sobre sus viajes por Sudamérica, escribió para El Comercio una serie de artículos sobre sus hallazgos en el camino Inca. Pero si una hazaña iba a cautivar al país, sería la del recordado y polémico Gene Savoy.
En agosto de 1964, tras una expedición de 37 días, Savoy dio a conocer sus resultados con la inevitable parafernalia de los pioneros. "Extraordinaria ciudad descubren en Vilcabamba", informó este diario la mañana siguiente. El detalle daba cuenta de templos y edificios de piedra que, a decir de los buscadores, era "el legendario refugio de Manco II". Savoy, quien regresó con 300 fotografías y cinco mil pies de película, sugirió que el complejo descubierto era "5 o 6 veces mayor que Machu Picchu". Impresionado con las evidencias, el ilustre historiador Luis E. Valcárcel le dio su respaldo. "Indudablemente, se trata de un gran descubrimiento", señaló.
Con el tiempo, el suelo impuso su esplendor de siglos. "Descubren ruinas pertenecientes a la cultura Chachas", diría otro titular del domingo 30 de noviembre de 1969. Se trataba de una ciudadela hallada por tres profesores a las faldas del cerro La Congona, en Leymebamba, al noroeste de Chachapoyas. "Las ruinas están en su mayor parte cubiertas de vegetación [...]. Las paredes están profusamente adornadas con motivos parecidos a los de edificios de Pajatén [...]. En el interior se ven frisos romboidales y otros ornatos desconocidos hasta ahora", dijo la nota. Dos fotografías confirmaban la hermosa arquitectura.
El impacto solo parece comparable al que llegó a causar, décadas después, el hallazgo del Señor de Sipán. En abril de 1987, el periodista Alí Alava, enviado especial de este Diario, obtuvo la primera revelación de parte del propio descubridor, Walter Alva. Días después, la recordada Bárbara d'Achille detalló la riqueza del descubrimiento a partir de "un impresionante cetro ceremonial con la réplica de un palacio en la parte superior". En un recorrido por la zona, la periodista anotó versiones de un intenso tráfico, al menos unas veinte piezas de oro que ya en ese momento estaban en subrepticio camino a colecciones privadas. D'Achille reveló a los lectores su sobrecogimiento. "Viendo la excavación de la tumba, de unos 7 a 8 metros de profundidad, uno solo puede imaginarse lo que debe haber sido".
En algún momento los arqueólogos retomaron el protagonismo que siempre les correspondió. Hoy el legado de Tello se replica en otras voces, florece en otros suelos. Entre el revolucionario descubrimiento de Caral y la sorprendente momia de la Señora de Cao nos hemos acostumbrado a ver vestigios admirables entre las noticias de cada día. Pasó con la momia Juanita, las líneas de Palpa, un templo de hace 5 mil años en Sechín y los sarcófagos de Kuélap. Todos, rescates ocurridos en los últimos diez años. El último capítulo de esta larga bitácora sugiere que vamos a tener más noticias del pasado. Se trata del hallazgo de otro señor, tan fastuoso e imponente como Sipán. Apenas cincuenta kilómetros separan sus tumbas. En estas páginas, como siempre, hoy vamos a deshilvanar su historia.
Últimas noticias del pasado
1953
31 de mayo. Portada del Suplemento Dominical que anuncia los artículos del explorador Víctor Von Hagen.
1964
10 de agosto. Página gráfica que muestra detalles de Vilcabamba, la ciudadela encontrada por Gene Savoy.
1970
31 de marzo. El Comercio pide apoyo para la recuperación de Kuélap, donde se producían nuevos hallazgos.
1987
7 de agosto. Se informa de la expectativa generada por la investigación del doctor Walter Alva en Sipán.
1987
7 de agosto. Nota en primera plana sobre el descubrimiento de la tumba de un guerrero mochica en Sipán.