16:18 | El Ejecutivo anuló la ley de retenciones móviles que lo enfrentó con el sector rural un día después de que fracasó la aprobación de la medida en el Congreso
Buenos Aires (Reuters).- El Gobierno Argentino dio un paso atrás este viernes al anular una polémica subida en los impuestos a las exportaciones agrícolas, una decisión que busca sacar al país de una profunda crisis política y que fue aplaudida por el sector rural, la oposición y los mercados.
La decisión llegó un día después de que fracasara el plan de la presidenta, Cristina Fernández, que buscaba que el Congreso ratificara la medida que en marzo despertó la furia de los productores agropecuarios de Argentina, uno de los mayores proveedores mundiales de alimentos.
"Manteniendo las convicciones respecto de la necesidad de la adopción de un sistema de derechos de exportación variables o móviles (...) ordenamos dejarlos sin efecto para que puedan discutirse, en democracia y pluralidad", comentó en una rueda de prensa el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
El decreto que leyó Fernández anula los controvertidos impuestos móviles y repone para la soja, el principal complejo exportador del país, la tasa fija del 35% que regía antes del inicio del conflicto, tal como reclamaban las entidades rurales.
El funcionario dijo luego a Reuters que "tal vez más adelante" el Gobierno envíe al Congreso un nuevo proyecto sobre las exportaciones agrícolas.
El gravamen móvil implicaba en los hechos un aumento de la presión fiscal, que el Gobierno defendió al afirmar que permitirían desacoplar los precios de los alimentos internos de la subida internacional y generar recursos para mejorar la situación de los sectores más desprotegidos de la sociedad.
Pero los analistas creen que la presidenta Fernández necesitaba esos fondos para pagar deuda pública y financiar un creciente gasto.
La reacción inicial del sector rural fue de algarabía, tras más de cuatro meses de resistir el alza impositiva con huelgas y bloqueos de rutas que tensaron al máximo la relación con el Gobierno y derrumbaron la imagen de la mandataria, que hasta ahora siempre había elegido confrontar con el sector.
"Se acabó el conflicto", aseguró a la televisión Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina, una de las cuatro entidades enfrentadas con el Gobierno.
Sin embargo, otros productores, pese a celebrar la decisión, señalaron que aún son necesarios otros cambios en la política oficial hacia el sector, especialmente para los productores de baja escala.
Los mercados también aplaudieron. Inmediatamente después del anuncio, el peso y la bolsa recortaron pérdidas mientras que los bonos saltaron, al tiempo que en Chicago los precios de la soja tocaron sus mínimos de la rueda ante la expectativa de que la decisión multiplique la oferta de mercadería argentina.