12:12 | El presidente del organismo, el belga Jacques Rogge, aseguró que no habrá Internet libre en los Juegos Olímpicos, 'solo el máximo acceso posible'
Beijing (DPA).- El régimen chino se encontró este sábado con un sorprendente aliado en la disputa con la prensa internacional por un acceso sin límites a Internet: el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge.
Tras meses de discusiones acerca del grado de libertad para los periodistas que cubren los Juegos Olímpicos Beijing 2008, el COI dio hoy su última palabra: no habrá Internet libre, solo el "máximo acceso posible a Internet".
"Nosotros pedimos el máximo acceso posible a Internet, y (los organizadores chinos) dijeron que lo harían", comentó el presidente del COI, dando así marcha atrás en la promesa original de ofrecer "acceso total y libre a Internet" a los cerca de 25.000 acreditados de medios de prensa.
Horas antes, la directora de medios del COI, Giselle Davies, había sugerido que el hecho de que el inglés no sea la lengua materna del belga Rogge podría haberlo llevado a expresarse con imprecisión.
"No hubo cambios en la posición del COI. Una vez más: creo que estamos intentando apoyarnos en cada palabra pronunciada por gente cuya lengua materna no es el inglés. Déjenme ser clara de nuevo: el COI quisiera ver un acceso libre para que los medios sean capaces de hacer su trabajo".
Horas después, Rogge se negó a disculparse por la situación creada en los últimos días, cuando los periodistas descubrieron que determinadas páginas "sensibles" para el régimen chino están vetadas incluso en el centro de prensa.
La situación mejoró en las últimas horas, aunque la censura tiene objetivos e intensidades variables. Hoy, por ejemplo, estaba bloqueda la agencia de noticias católica Asianews, vinculada a movimientos religiosos chinos no reconocidos por el gobierno, al igual que la web del gobierno tibetano en el exilio.
"No voy a disculparme por algo que no es responsabilidad del COI. China es quien controla Internet en China", dijo Rogge, que desmintió enfáticamente que existiera "ningún acuerdo" entre el COI y el comité organizador (BOCOG) para limitar el acceso.
"Cuando el martes me enteré de lo que sucedía instruí de inmediato a Hein Verbruggen (jefe de la comisión de coordinación del COI para Beijing) y a Gilbert Felli (director de los Juegos en el COI) para que hablaran con los organizadores, y ya al día siguiente las cosas mejoraron".
Rogge, que eludió definir el concepto de "máximo acceso posible", rechazó haber sido "naif". "Creo que somos idealistas, y ese concepto está vinculado en cierto modo con el ser 'naif'. Hubo una mejora, y eso es lo que cuenta. Las condiciones de trabajo del martes no eran adecuadas". Internet se liberó, algo "sin precedentes" en China, añadió.
No es suficiente
Pero las nuevas condiciones de trabajo son, a tenor de la unánime protesta de la prensa internacional, insuficientes. En los años y meses previos a los Juegos el COI fue inequívocamente claro en su seguridad de que Beijing relajaría su censura habitual para crear una especie de "isla de libertad" para la prensa dentro del régimen comunista.
Pero no fue así, y en el camino el asunto se llevó por delante la imagen de Kevan Gosper, miembro australiano del COI y presidente de la comisión de prensa de la entidad. Gosper, habitualmente un hombre seguro y extrovertido, estaba golpeado el jueves por la desautorización que había sufrido.
"La decisión debe haberse tomado al más alto nivel dentro del COI", dijo antes de admitir que se sentía "un poco aislado" y que algunas cosas quizás no son posibles en una "sociedad comunista".
Rogge reaccionó enérgicamente hoy ante la sugerencia de Gosper de que se había acordado con el régimen de Beijing la censura a Internet. "No hubo absolutamente ningún trato, ningún acuerdo con los chinos", dijo el belga a dpa durante la reunión del comité ejecutivo del COI.
El dirigente, que opinó que en la discusión había "un poco de teatro", conversó con Gosper para llamarlo al orden. "Tuve una buena discusión con Kevan Gosper, que estaba genuinamente convencido de que hubo un acuerdo, que no existió", dijo Rogge, antes de buscar un atajo para desviar la atención: "El 9 de agosto, después de la ceremonia inaugural, se verá la magia de los Juegos".