Postulantes daban examen con celulares y 'hands free' ocultos en mangas
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Policías infiltrados detuvieron a 13 sujetos que cobraban 1.200 dólares por dar las respuestas de la prueba de ingreso a la Universidad Nacional del Callao
Por Alfredo Ali Alava. Unidad de Investigación"¿Estás cansado de postular y no ingresar? Ingresa ahora. Nosotros te proporcionamos las claves". Así rezaba el diminuto aviso que circulaba en forma de volante en los tres locales de la Universidad Nacional del Callao y, en especial, en los ambientes de la academia preuniversitaria que funciona en San Juan de Lurigancho.
La oferta era tentadora, pues además estaba aderezada por el compromiso de no cobrarle nada al postulante hasta que este viera coronados sus 'esfuerzos', es decir, haberse convertido en flamante cachimbo.
Los rumores respecto a la existencia de ofrecimientos nada santos para lograr el tan ansiado ingreso a la universidad habían llegado a oídos de las autoridades universitarias. Y estas, conscientes de que poco podían hacer para descubrir por cuenta propia a los mafiosos, solicitaron al coronel Pedro Bailón, jefe de la División de Estafas de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), la ejecución de un plan para dar con ellos y, de esa manera, evitar la distorsión del examen programado para el 27 de julio.
Con previas coordinaciones con el jefe de la Dirincri, el general Walter Rivera, dos mujeres agentes del Departamento 2, bajo el mando del comandante Gregorio Villalón, se pusieron en contacto con los 'jaladores'. Esa primera tarea, en realidad, no resultó muy difícil, dado que los delincuentes habían publicado en el volante una dirección electrónica (e-mail) y un par de números telefónicos para las 'consultas' de rigor.
POR TELÉFONO SÍ'Nilton El romántico' (uno de los 'jaladores') nunca contestó los mensajes que las agentes de Estafas le enviaron a través del correo electrónico, pero sí tuvo la gentileza de responder las llamadas telefónicas o 'consultas' que le formularon las policías, quienes, dicho sea de paso, se hicieron pasar como madre e hija.
Estas, llegado el momento, se pusieron de acuerdo con los hampones para hacer un primer contacto personal frente al Metro de Los Olivos, en Panamericana Norte.
Eran las 8 de la noche del 23 de setiembre y el encuentro había sido pactado tan solo para que el contacto conociera físicamente a la postulante. Una de las primeras exigencias puesta sobre el tapete fue que la chica, en la siguiente ocasión, acudiera sola.
Así ocurrió. Sin embargo, "El Tigre" (seudónimo con el que en esta nueva oportunidad se había identificado el contacto) ignoraba que muy cerca de él y de su cliente algunos agentes de Estafas grababan todo.
US$1.200 POR SISTEMASEn el siguiente encuentro "El Tigre" fijó sus honorarios en 1.200 dólares, pero aclaró que el pago debía hacerse efectivo una vez que se lograra el ingreso a Ingeniería de Sistemas. Con un tono que ponía de manifiesto una absoluta seguridad en sí mismo, agregó: "Pero te advierto que, si no cumples con el pago, te hago sacar; pues así como te hago ingresar te puedo hacer botar".
Para redondear la operación el sujeto le indicó a su cliente que llevase zapatos de plataforma, una blusa, un teléfono celular pequeño marca Motorola con sistema 'hands free', el cual, como se sabe, permite contestar las llamadas sin tener que acercar el aparato a la boca o a la oreja para hablar y escuchar. Así, sin tener que despertar la más mínima sospecha, ella y otros postulantes que habían confiado su ingreso en las pericias de estos hampones debían dar su examen de admisión.
Con la blusa y los aparatos en su poder, el contacto acudió a una costurera para que el cable fuese acondicionado discretamente en el interior de la bastilla de la blusa y en la doble costura que pasa por el costado izquierdo de dicha prenda, por la parte interna de la manga a fin de culminar en el interior del puño. Allí terminaba el otro extremo del cable que, bien se sabe, cuenta con un minúsculo micrófono para hablar y con un audífono para recibir llamadas.
EN LOS ZAPATOS
¿Y qué hacer para lograr el ingreso del teléfono a la universidad sin que los vigilantes se den cuenta? El postulante lo debía introducir escondido en un espacio que, previamente, había mandado hacer en la plataforma de uno de sus zapatos.
Además, se les había recomendado que el día del examen todos debían esperar el último momento para ingresar al claustro. La idea no era mala y, efectivamente, funcionó. Faltando muy poco para el inicio de la prueba, la gente se aglomeró en las puertas y los controles que debieron aplicarse mediante la utilización de paletas detectoras de metales no se aplicaron en todo su rigor. Y, claro, aquellos que llevaban escondidos cables, celulares, micrófonos y audífonos pudieron pasar sin contratiempo alguno, aunque algo asustados.
Sin embargo, no pasaron desapercibidos para los agentes de Estafas, quienes sabían de antemano que llegarían no solo con zapatos o zapatillas de suela gruesa, sino también con tarjetas de postulante marcadas con lápiz. Dichas referencias les permitieron detectar a varios de ellos en la entrada y, además, determinar hacia qué aulas se dirigían. Antes, los postulantes habían pasado por los baños para sacar el celular del zapato y conectarlo con su 'hands free'.
Iniciada la prueba, los investigadores, acompañados por fiscales del Callao, ingresaron en los salones y lograron descubrir que 13 tenían entre sus ropas equipos móviles con sus respectivos cables, mediante los cuales recibían las respuestas desde el exterior de la universidad.
¿UN POSTULANTE 'GENIO'?No ha sido posible determinar aún cómo los mafiosos se agenciaron de las respuestas. Lo más probable es que un sujeto con avanzados conocimientos en las materias del examen (para los policías, un postulante 'genio') haya dado simultáneamente la prueba y, bajo el mismo sistema del teléfono celular, haya transmitido las respuestas a los hampones que estaban afuera. Estos, a su vez, las habrían retransmitido a los postulantes mediante códigos cifrados en un trajín que, salvo imponderables, no habría significado más de 5 minutos por persona.
Por ejemplo, si del exterior le indicaban al concursante que registrara el código "F1: 13254", en buena cuenta lo que le decían era que debía marcar las respuestas del 11 al 15 y que las correctas eran las siguientes: a (1), c (3), b (2), e (5), d (4).
Y, cuando se acercaba uno de los profesores encargado de vigilar la prueba durante tres horas, el postulante tosía tres veces para indicar a su interlocutor que, por el momento, debía callarse hasta que recibiera de él mismo la señal para reanudar el contacto telefónico.
SEPA MÁS
Fueron denunciados
El 28 de julio la División de Estafas de la Policía Nacional del Perú formuló el atestado 725-2008-Dirincri-PNP-Divieod-D2, mediante el cual 13 postulantes fueron puestos a disposición del Ministerio Público como presuntos autores del delito contra la fe pública.
El documento lleva las firmas del comandante Gregorio Villalón Trillo y del mayor Néstor Silva Ángeles. Los implicados, según dicho atestado, son Deyvi Sánchez Vilca, Pier Palomino Huamán, Andrés Huamán Huamán, Juan Hidalgo Ipanaqué, Frank Puchoc Espejo, Anderson Núñez López, Juan Cuadros Ylla, Juan Oblitas Quiñones, Licida Santiago Chávez, Violeta Campos Chuquiarque, Johana Díaz García, Lizeth Floriano Verde y Yuli Ponce Yauris.