16:39 | El delantero madridista fue fundamental en un complicado empate a dos goles con el Espanyol, que le permite a los dirigidos por Schuster seguir respirando en la Liga
Madrid (EFE).- El Espanyol, un rival aparentemente propicio entre los visitantes al estadio Santiago Bernabeu, truncó la racha del Real Madrid, incapaz de prolongar a siete sus triunfos consecutivos, en un encuentro que devolvió la titularidad a Raúl, que rescató con sus goles al cuadro de Bernd Schuster.
No era una jornada para deslices. Nadie de la parte alta de la tabla se había abstraído de la competición. Y Valencia, Villarreal, Sevilla y Barcelona tramitaron con éxito la última sesión antes la paralización propiciada por los compromisos de la selección española en su periplo hacia el Mundial 2009.
Tras perder frente al Deportivo en la primera etapa del curso, el conjunto blanco había encadenado una victoria tras otra. Cuatro triunfos en la Liga y los dos de la Liga de Campeones. La mejor racha de Bernd Schuster como entrenador
El Espanyol puso la tensión a un partido sin alma cuando a los veinte minutos una incursión de Raúl Tamudo fue abatida por el argentino Gabriel Heinze. No tuvo ningún pudor el zaguero argentino en meter la pierna y derribar al atacante, que transformó el penal señalado por Alfonso Pérez Burrull.
Suele ocurrirla necesidad de una advertencia para que el Madrid espabile. Sucedió con el gol del Espanyol, al que la ventaja apenas le duró dos minutos. Un centro de Sergio Ramos desde su banda, la derecha, fue la acción que subrayó la recuperación de la titularidad para Raúl.
El capitán del Real Madrid, condenado a la suplencia el martes pasado, en San Petersburgo, contra el Zenit, volvió al once de inicio de Schuster. Fue el holandés Arjen Robben el que prolongó las rotaciones. Raúl volvió y marcó. De cabeza. Al aprovechar el centro de Ramos.
Lejos de enderezar el rumbo, el Real Madrid profundizó en sus errores. Iván de la Peña generó la acción del segundo gol. Llevó el balón hasta Román Martínez, que dejó en evidencia, de nuevo, a Heinze. Y su centro raso lo aprovechó Luis García para batir a otra vez a Iker Casillas.
Pero en la última acción de la primera parte apareció de nuevo Raúl, que exprimió al máximo un mal pase de Van der Vaart que se escapó del rechace de la zaga. El madrileño acomodó la acción, superó a Jarque y batió a Carlos Idriss Kameni.
Raúl se reivindicó por primera vez. Fue en ésta, su cuarta diana del curso, cuando inclinó sus pulgares a la espalda. Hacia su nombre. Un gesto hasta ahora resguardado desde que Vicente Del Bosque se hizo cargo de la selección.