12:39 | Cinco factores, además del amor propio, que la selección peruana debe tomar en cuenta para medirse con el puntero de las Eliminatorias y no morir en el intento
Por Ángel Hugo Pilares
Enviado especial en Bolivia
El dolor de la goleada ya no es noticia. Solamente sirve para llenar de alquitrán un corazón dolido y rumiar la rabia como esas hojas de coca que en Bolivia son algo así como el pan de cada día para combatir la altura. Perú debe dejar atrás el recuerdo doloroso, después de haber aprendido que hay cosas que no se hacen, y emprender ahora un reto más que complicado ante Paraguay (a la sazón, el equipo puntero de las Eliminatorias). Hasta que enfrente a esa selección el panorama será tan incierto como el que nos dejó el 3-0. A continuación, una lista de las cosas que Perú encontrará a su llegada a Asunción.
1. Calor. Obvio, no solo por los veintidós grados que recibirán (según los informes meteorológicos) a Chemo y compañía, sino porque los jugadores de la selección guaraní deben regresar a su país con un corazón caliente por el triunfo ante Colombia en el Campín de Bogotá y sus tribunas, entusiasmadas, hervirán en euforia. La selección, en cambio, tiene cifras frías: Sigue sin sumar de visita, ha recibido dieciséis goles en sus cuatro partidos fuera de Lima y solo ha anotado uno, amén del hecho de que siempre ha recibido goles en ese primer cuarto de hora vital para cualquier equipo que juegue lejos de casa.
2. Oxígeno. Carlos Zambrano fue vital en dos encuentros que hicieron que el Perú se ponga el respirador artificial durante las Eliminatorias. Sin embargo, podría venirle bien el hecho de haber recibido su segunda tarjeta amarilla tras cometer una falta sobre Marcelo Martins. El defensa, acaso ahogado por el aire ralo de La Paz, o sugestionado por ese mito-realidad que habla de los males que produce jugar a más de 2.500 m.s.n.m., no solo llegó fuera de tiempo a varias jugadas, sino que se mostró muy por debajo de su nivel real en el Hernando Siles. Una paralización podría servirle al zaguero para ser el de antes y ayudarnos a salir del hoyo y, de paso, le daría la oportunidad a Alberto Rodríguez para regresar al ruedo tras una lesión que lo marginó del primer encuentro.
3. Documentos. Mientras el equipo peruano piensa en recuperar la identidad de equipo luchador ganada ante Venezuela y Argentina -y trágicamente presente en un plantel que corrió, pero cayó goleado ante Bolivia- un rumor se ha esparcido por el país: que Chemo dejaría la selección tras jugarse el partido ante los guaraníes. Los comentarios se fundamentan no solo en una situación que, por momentos, parece insostenible. Una cláusula en el contrato del entrenador de la selección señala que, acabada la primera ronda de las Eliminatorias en el encuentro ante Bolivia, el DT y la FPF podrían sentarse para negociar una salida en la que no se le pague nada al técnico si es que los resultados no convencen a los dirigentes y Del Solar se quiere ir.
4. Olvido. Con una situación como la que se vive, lo peor que puede hacerse es salir en montón para que el último apague la luz y cierre la puerta. Sin embargo, sucederá hasta que igualemos nuevamente con Argentina o venzamos a Venezuela otra vez. En el Perú la falta de memoria es tal, que se seguirá reclamando la presencia de los que Chemo dejó de lado por problemas disciplinarios y, seguramente, con una eventual salida del DT, alguno podría regresar al combinado patrio. Aunque nadie sepa para qué, pues un mal resultado ante Paraguay nos sepultaría tanto que ellos no querrían venir a que les pregunten si (de verdad, de verdad y por enésima vez) alguno se pegó una juerga en el hotel Golf los Incas en lugar de consultarles por las oportunidades peruanas de llegar al mundial.
5. Tiempo. Dicen que cura todos los males (incluso el de altura) y que cuando corre, deja atrás el miedo. Si la selección peruana quiere obtener algo más que goles en contra en este partido, tiene tres días para poner a punto a todos sus jugadores y asumir la derrota paceña como una consecuencia de una serie de procesos cortados a la mitad y parchados por otros aún más breves. Mientras tanto no se puede consolar con la idea de que hay algún equipo en peor situación, pero puede mostrar solvencia emocional y sobreponerse.