16:58 | Walmor Oliveira de Azevedo se preguntó que encuentran los fieles en las sectas y no en la Iglesia Católica
Ciudad del Vaticano (EFE).- El arzobispo de Belo Horizonte (Brasil), Walmor Oliveira de Azevedo, afirmó hoy en el Sínodo de Obispos que las sectas son un desafío y que si un católico abandona la Iglesia para entrar en una secta es "porque no encuentra a Dios en ella".
"Muchas veces la gente sencilla que abandona nuestra Iglesia no lo hace por lo que los grupos no católicos creen, sino fundamentalmente por cómo viven esa pertenencia, no por motivaciones dogmáticas, sino pastorales, no por problemas teológicos, sino de método dentro de nuestra Iglesia", aseguró el arzobispo brasileño.
Oliveira de Azevedo agregó que en realidad "muchos de los que se pasan (a las sectas) no quieren abandonar nuestra Iglesia, pero buscan sinceramente a Dios".
Las sectas, según el prelado brasileño, son un "enorme desafío" para la Iglesia Católica y para afrontarlas es necesaria una estrecha conexión entre el "ministerio celebrado y el ministerio testimoniado", entre la palabra proclamada y escuchada y el testimonio personal.
El arzobispo subrayó que las personas que llenan las sectas en América Latina provienen del catolicismo e hizo hincapié en que "basta que se pasen a esas sectas, para que cambien el modo de comportarse".
"Asumen un digno comportamiento moral, dejando a un lado todo lo que parece indigno en la nueva vida de creyentes. La Palabra que escuchan es formativa para sus vida, alimenta sus espíritus y testimonian los valores religiosos que ahora interiorizan", señaló el prelado.
Oliveria de Azevedo se preguntó que encuentran en las sectas y no en la Iglesia Católica y dijo que era un punto en el que hay que reflexionar.
En la sesión de hoy también intervino el obispo de Matamoros (México), Faustino Armendáriz Jiménez, que habló de la "difusión globalizada, penetrante y asesina" de una cultura "ajena y hostil" a la tradición cristiana (el secularismo) y del desafío que suponen la "variada oferta religiosa que trata de responde a la sed de Dios", en referencia a las sectas.
Armendáriz Jiménez señaló que esos fenómenos están desconcertando y confundiendo a los fieles católicos "y sacudiendo y desangrando nuestra Iglesia".
"No podemos quedarnos tranquilos a la espera pasiva en nuestros templos. Nos urge salir y acudir en todas las direcciones", afirmó el prelado mexicano, que dijo que hay que anunciar el Evangelio "casa por casa, comunidad por comunidad y dar ejemplo".
El obispo agregó: "tenemos que ser pescadores de hombres, más que cuidar peceras".
El cardenal arzobispo de Sao Paulo (Brasil), Odilo Pedro Scherer, puso el acento en la inmigración y dijo que los inmigrantes católicos representan una "gran ocasión" misionera para la Iglesia, ya que a lo largo de la historia se ha demostrado que llevan consigo la fe, "dándole expresión en un nuevo contexto social y cultural".
El cardenal Jean Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, dijo en la asamblea, que tiene como lema "La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia), que la palabra siempre ha jugado un papel decisivo en la comprensión del fenómeno religioso, que ese patrimonio espiritual ha sido transmitido e interpretado y así nacieron los libros sagrados.
Tauran señaló que todas las grandes religiones poseen libros sagrados y que de estas religiones los cristianos pueden aprender mucho y que sería beneficioso para el diálogo interreligioso que los sacerdotes, religiosos y agentes pastorales no sólo tengan conocimientos de esos libros, sino que los lean.
Un día más, los padres sinodales trataron las relaciones con las otras religiones monoteístas, entre ellas el Islam. Hoy lo hizo el cardenal Nasrallah Pierre Sfeir, jefe de la Iglesia Maronita con sede en Líbano, que denunció que en los últimos 40 años la cordialidad islámica-cristiana se ha "vuelto más difícil".
"No quiero hablar de política, pero el hecho es que la situación de los cristianos en Líbano se ha vuelto más difícil. Desde hace 40 años más de un millón de libaneses han dejado el país. Si la emigración continúa así ¿cuántos cristianos quedarán en Oriente Medio, donde nació, vivió y murió Cristo", afirmó.