le daba vueltas al asunto una y otra vez junto a los geólogos arequipeños. ¿A qué significativa montaña de la región, de más de 5.000 metros, podían subir ella y un grupo de mujeres que no eran deportistas profesionales? ¿Una que fuera no demasiado peligrosa, pero sí imponente y agradecida como para devolver con creces la visita?

La reconocida montañista limeña de 48 años, la primera mujer gay en conquistar los siete picos más altos del planeta, sabe bien de la generosidad de los nevados. Su majestuosidad la ayudó a aliviar los traumas que le generó el abuso sexual de niña y el alcoholismo de adulta. Y compartir la chance de que sobrevivientes de violencia como ella lo experimentaran fue lo que hizo recientemente con diez arequipeñas.

MIRA TAMBIÉN: Verano en Lima: ¿por qué hay pocos lugares públicos para refrescarnos en la ciudad?

En esa misión tuvo una aliada, tan novata en la disciplina de las botas como comprometida con la causa: la embajadora de los Estados Unidos en el Perú, Lisa Kenna. Del debate dicho, entonces, surgió el nombre de un apu. El Mismi. Aquel cuya cima alberga un chorrito de agua desde el que nacería todo el río Amazonas.

“Eso fue clave para elegir el Mismi. Quienes hemos padecido de abuso tenemos la autoestima destruida. Me gustó lo que se puede interpretar de esa montaña: si en ella un chorro de agua puede llegar a convertirse en algo tan maravilloso, entonces pueden suceder cosas que pensamos imposibles. Se puede salir de la oscuridad”, le contó Silvia a Somos en lo que fue su último paso por Lima. Ella está hoy en San Francisco, en donde radica y produce la película que Hollywood hará sobre su vida, que será protagonizada por Selena Gómez. También dirige su ONG Courageos Girls. La Embajada de los Estados Unidos, por su parte, apoyó el proyecto como parte de la campaña internacional “16 días de activismo contra la violencia de género”, la cual busca cada año promover la prevención y eliminación de esta contra las mujeres y las niñas (en el 2022, esta empezó el 25 de noviembre).

La embajadora Lisa Kenna y la montañista peruana Silvia Vásquez-Lavado haciendo camino al andar. El esfuerzo colectivo de diversos agentes de la sociedad permitió crear resiliencia en mujeres y jóvenes víctimas de maltrato y abuso sexual.
La embajadora Lisa Kenna y la montañista peruana Silvia Vásquez-Lavado haciendo camino al andar. El esfuerzo colectivo de diversos agentes de la sociedad permitió crear resiliencia en mujeres y jóvenes víctimas de maltrato y abuso sexual.

“No hago montañismo, pero me encanta la naturaleza y me animé a sumarme a la expedición. Tengo que decir que el ascenso fue largo y duro para mí. Fue la primera vez en mi vida que estaba a esa altura. No hay nieve ahora, el camino está lleno de piedras y costó. Soy optimista y pensé que podíamos lograrlo, pero en esta experiencia me di cuenta de que somos más fuertes cuando hacemos las cosas en comunidad”, detalla la diplomática.

Todo ello lo corrobora Evelyn Puma Corpuna, una arequipeña de 23 años recién graduada de Educación. Ella también vivió el demandante ascenso de ocho horas desde la base del apu hasta la cumbre.

Además…
Dónde pedir ayuda

LÍNEA 100. Este es un servicio telefónico gratuito de información, orientación, consejería y soporte emocional para quienes sean o hayan sido víctimas de violencia familiar o sexual. También es útil para quienes conocen casos de maltrato que quieran denunciar. Atiende todos los días, las 24 horas. Se puede marcar desde un aparato fijo o desde el celular. Más información sobre esta en: www.gob.pe.

“Nunca me habían enseñado a respirar. Eso hizo la gran diferencia para continuar. Todas nos apoyamos. Cuando alguien no podía más, la animábamos. Francamente pensé que no la iba a hacer, pero lo hice. Ahora sé que puedo ser capaz de cumplir imposibles”, cuenta desde su tierra por el teléfono. La experiencia para ella y la embajadora Kenna se tornó aún más especial porque la noche previa al ascenso tuvieron la oportunidad de compartir sus experiencias personales: “Las sobrevivientes me preguntaron sobre las mías, las buenas y las difíciles. Para mí eso fue único y distinto, porque no suelo hablar sobre ello, pero todo fue muy positivo. Ya sobre la problemática en general, hay que hablar siempre. Hay que comprometernos con erradicar el problema todos los días del año”.

Silvia, en tanto, culmina diciendo: “Yo puedo contar mi historia y quizás inspire, pero no es lo mismo que vivir la tuya propia. El que ellas hayan sudado, sufrido con la cuesta y la altura, llorado y reído, eso es lo que cambiará su perspectiva de las cosas en el día a día. ¡Ya todas quieren ir este 2023 al Huascarán! ¡Ojalá lo hagamos!”. En la cima, siempre hay sitio para todos. //

Contenido Sugerido

Contenido GEC